
La vida es un túnel recto en el que estás obligado a andar. A veces, no se ven las salidas, aunque haberlas hailas, como las meigas. Las hay a miles, sólo hay que enfocar la vista y ver más allá. Aunque en ocasiones caigamos en el desespero, siempre queda la esperanza de encontrar una de esas grietas, colarse y respirar.



